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Martes 20/11/18 SANTORAL:Adventor, Ampelo, Anatolio, Beltrán, Benigno, Cayo, Ciriaco, Dacio, Doro, Edmundo, Eustasio, Félix de Valois, Gennadio, Hipólito, Jerónimo, Nersas, Octavio, Sapor, Silvestre, Simplicio, Solutor, Tespesio
Quien sabe resolver problemas es menos eficiente que quien sabe evitarlos. Luis Señor González.(1922); asesor de inversiones
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Monasterio Santa María la Real
En Piasca (Cabezón de Liébana)


Declarado Monumento Nacional en 1930.
El documento más antiguo data del año 941 que hace referencia a un pacto monástico de 36 monjas que se establecen con un número indeterminado de monjes, estableciendo una comunidad dúplice.

La iglesia actual fue edificada en 1172. Disponía de un amplio claustro y numerosas dependencias, que apenas se han conservado.

A la izquierda de la portada principal existe una inscripción en una lápida que dice:

“En el día duodécimo de las kalendas de marzo (21 de febrero) y en honor de Santa Maria se hizo la dedicación de esta iglesia por el obispo de León, Juan y la asistencia del abad de Sahagún, don Guterio; del prior de este lugar (Piasca) y del maestro de la obra, Covaterio. Dos veces quinientos sumados con tres veces setenta forman su verdadera época, de la que restarás dos veces diez y dos veces nueve y tendrás el año del que nació de la Virgen. Esta obra fue terminada el año del señor de 1439, siendo prior don Pedro Juan. Juan Fernández de Aniezo me hizo. Toribio de Cambarco me hizo.”

A la primera fecha de la lápida,1172, corresponderían las dos portadas: la del Oeste o principal y la del Sur, llamada del Cuernu, que en algún tiempo sirvió de paso al claustro. Y también el contorno del templo, tanto en la cabecera de tres ábsides como en las naves.

En época Gótica, 1439, se levantarían los muros hasta alcanzar la altura actual, aprovechando los canecillos y metopas de la iglesia románica y se construiría la fachada principal, con la triple hornacina. para la que se aprovecharon molduras románicas y el remate en espadaña.
En su aspecto original la planta tendría tres ábsides semicirculares, crucero y tres naves. El ábside del evangelio desapareció por problemas de estabilidad y las naves se redujeron a una -quizás en el siglo XV-. datando de hace treinta años su actual reconstrucción con arcadas de ladrillo revocado.

La escultura en piedra de Piasca esta unida a la arquitectura del monumento, en tallas de bulto, capiteles, metopas, canecillos y molduras. Sus características se enmarcan dentro de la estética protogotica que comenzaba a imperar en el ultimo tercio del siglo XII.

La portada principal, abocinada, con arco ligeramente apuntado y arquivoltas, exhibe un conjunto de temas simbólicos de tradición oriental esbeltamente labrados. En los capiteles animales fantásticos entrelazados en tallos vegetales, centauros luchando, dragones entrelazados, palomas, lucha de caballeros, grifos, posible Virgen con Niño, y San José con ángel y en el fuste de una columna, el Arcángel San Miguel alanceando al dragón. En la arquivolta leones, el guerrero matando al dragón, parejas de músicos, cabeza de lobo y hojas de acanto.

La hornacina de la fachada lleva cabezas de monstruo o león en los capiteles, e imágenes de San Pedro y San Pablo, de la misma época de la portada; mientras que la Virgen con Niño, patrona del templo, situada en la hornacina central, es del siglo XVI, similar a la que se conserva en madera en la sacristía.
La portada meridional, que daba acceso al claustro, lleva un guardapolvos de hojas de acanto; mientras que en la arquivolta se muestran una amplia gama de oficios medievales.

Los aleros de los tejados de los ábsides manifiestan en sus canecillos el repertorio más completo de la escultura románica que se conoce en cuanto a la iconografía simbólica.

En las metopas aparecen monstruos de cinco cabezas, centauros, ángeles tocando cuernos, palomas, arpías, lucha de centauros, racimos de uvas, acantos en molino o en espiral, flores tetrapétalas y basilisco entrelazado con vegetales.

También los canecillos del crucero son historiados: arpía, ave zancuda con serpiente enrollada, personaje sentado con libro entre las piernas, mono sentado que toca una flauta, ángel sentado y vegetales.

En el interior del templo sobresalen los capiteles de las arcadas del ábside, con arcos lobulados rehechos, que pertenecerían posiblemente al claustro y fueron trasladadas a este lugar en el siglo XV. Los capiteles laterales son vegetales, algunos con animales, pero destacan los dos centrales de cada arquería. El del lado del evangelio es el más espectacular de todo el templo y representa la escena de la adoración de los Reyes Magos.

En el interior se exponen los fundamentos de la lucha del Bien y el Mal expresados en símbolos y contraposiciones, animales positivos (león, arpía, grifo, centauro, cordero, ciervo, paloma) y negativos (cuervo, mono, aspid, basilisco, sirenas y nereidas), alternancia de hojas de cuatro pétalos que se repiten en toda la cornisa de la cabecera (la tierra) y hojas de ocho (el cielo).
La cabeza del animal de cuya boca salen tallos vegetales, que aparece en varios capiteles del presbiterio, significa la eternidad.

Toda la escultura de Piasca pertenece a un mismo taller, dirigido por Covaterio -primer maestro conocido en Cantabria- Toda ella se enmarca dentro de la estética protogótica, en la que se mezclan elementos de tradición románica con motivos naturalistas que preludian el gótico y que tiene su máxima representación en el Pórtico de la Gloria, de Santiago de Compostela.

Hace unos veinte años, al emprender las obras de restauración de la Iglesia, aparecieron unas cajitas de piedra y madera que contenían aún las reliquias de los santos a los que primitivamente estaba dedicado el templo: San Pedro, San Pablo, San Pelayo y San Juan Bautista, además de Santiago, Santa Leocadia, San Juan Evangelista, San Bartolomé, los Santos Justo y Pastor y la Virgen.

La pieza más relevante del monasterio es la llamada Cruz de Piasca, famosa por las vicisitudes que ha atravesado. Por motivos de seguridad se encuentra depositada en el Museo Diocesano y vuelve a la iglesia en algunas celebraciones señaladas. Se trata de una cruz protogótica, del siglo XIII, procedente de los talleres franceses de Limoges, los más famosos de la Edad Media. Es una doble cruz de cobre, dorado a fuego, esmaltada según la técnica champlevé, es decir, ahuecando el metal. Ha perdido los remates en los brazos.
Del siglo XV conserva este templo dos extraordinarias obras góticas. Un Descendimiento, obra hispanoflamenca de finales del siglo XV, en la que se manifiesta de forma realista el sentimiento patético de la escena adornado con la riqueza de los ropajes dorados, y la Coronación, del mismo estilo, que expresa la solemnidad del momento en que la Virgen es coronada por su Hijo.
Otro grupo escultórico que representa la Piedad, en madera policromada, data de principios del siglo XVI, al igual que la imagen de la Virgen, también en madera policromada y dorada, semejante a la de la hornacina de la fachada principal.
Por último, es necesario reseñar un cordobán de cuero repujado que adorna el frontal de un altar lateral.



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Monasterio Santa María la Real de Cabezón de Liébana
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