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Martes 24/10/17 SANTORAL:Antonio Mª Claret, Aretas, Audacto, Bernardo, Calvo, Evergislo, Fortunato, Félix, Jenaro, Maglorio, Marcos, Martín, Nicéforo, Petronila, Poncia, Proclo, Soterico, Séptimo, Valentín
La gota horada la roca, no por su fuerza sino por su constancia. Ovidio, Publius Ovidius Naso.(43 A.C.-17 D.C.); poeta latino
TEMAS GENERALES
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Aerofobia
Agorafobia
Alcoholismo
Ansiedad
Aprender a Autovalorarse
Bullying
Cuadro Maniaco
Depresión
Esquizofrenia
Estrés
Hipocondria
Inestabilidad Emocional
Los Sueños
Ludopatía
Parafílias
Relajación
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Síndrome de Tourette
Tabaquismo
TOC:El Trastorno Obsesivo Compulsivo
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Trastornos de la Afectividad
Trastornos de la Personalidad
RELACIONES EN LA PAREJA
Las claves de las parejas con diferencia de edad
Los Celos
 
Guía de autoayuda para las personas afectadas en atentados terroristas
 

AGORAFOBIA: GUÍAS PARA EL COMPAÑERO/A

Los miedos agorafóbicos y las conductas de evitación pueden ser muy difíciles de comprender para la persona que no los padece. Sin embargo, tan negativo es estar continuamente pendiente de los problemas agorafóbicos como no comprenderlos o hacer caso omiso de ellos. Puede ayudarle a comprender los problemas del agorafóbico el ponerse en su lugar y el intentar ver las cosas desde su punto de vista. No obstante, comprender los problemas del agorafóbico no significa estar de acuerdo con el modo infructuoso de responder ante ellos.

A continuación se detallan algunas orientaciones a tener en cuenta por parte de los familiares y allegados del agorafóbico/a.

El apoyo y ánimo por parte suya y de otras personas cercanas es sumamente valioso para el progreso del tratamiento.

Algunos tipos de "ayuda" (hacerle cosas al agorafóbico para que no tenga que exponerse a las situaciones temidas) favorecen la dependencia respecto de otras personas e interfiere con el tratamiento. Por lo tanto, tenga cuidado en no ofrecer este tipo de "ayuda".

El tipo correcto de ayuda consiste en animar y apoyar al agorafóbico para afrontar gradual y frecuentemente aquello que teme. Naturalmente, esto es muy distinto de obligarle a intentar tareas difíciles por medio de amenazas o ridículo. Lo que sí esta indicado es que le sugiera, pero no le imponga la práctica de ciertas actividades y el que llegue a acuerdos con él para realizar dicha práctica. Conviene no olvidar que la decisión final debe quedar siempre en manos del agorafóbico.

Es importante que elogie sinceramente tanto los esfuerzos como los logros del agorafóbico y que le asegure que nada horrible va a suceder durante la práctica. Aparte de los elogios, puede ser útil que tenga pequeños detalles (un obsequio sorpresa, invitación, etc.) para celebrar algunos avances conseguidos.

Tenga cuidado con no menospreciar los logros conseguidos, aunque éstos sean lentos o pequeños. Las cosas son mucho más difíciles para el agorafóbico de lo que pueden parecer a otras personas.

Es fácil impacientarse cuando las cosas van despacio y más todavía si ha habido un contratiempo o retroceso. Pero es justamente entonces cuando el agorafóbico necesita más ánimo y apoyo.

Siempre que sea posible, el agorafóbico debe practicar solo. En casos de situaciones difíciles, usted debe acompañarle las primeras veces.

Si acompaña en alguna práctica al agorafóbico, usted deberá:

  • Animarle a seguir adelante.
  • Elogiarle por su progresos.
  • Animarle a comportarse con naturalidad.
  • Recordarle el empleo de estrategias de afrontamiento.
  • Alentarle para centrar su atención en la actividad que está realizando.
  • No hablar continuamente sobre cómo se siente.
  • Tranquilizarle en caso de que experimente una gran ansiedad (en vez de mostrar signos de preocupación y de hablar sobre las sensaciones experimentadas)

Debe preguntarle al agorafóbico por la práctica que ha llevado a cabo y mostrar su satisfacción por el esfuerzo realizado y los logros conseguidos, aunque sean pequeños. Al principio, debe hacer esto cada día y luego, conforme el agorafóbico vaya sintiéndose más seguro, con menos frecuencia.

No debe quejarse o mostrar impaciencia si el progreso es lento o variable, tampoco debe criticar o prestar atención especial a los fracasos, a excepción de animar al agorafóbico a que lo intente de nuevo, quizá de una forma algo diferente.

Tomado de AGORAFOBIA Y ATAQUES DE PÁNICO. Arturo Bados López (pp 347 y 348) ED. Pirámide.

 

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