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Martes 24/10/17 SANTORAL:Antonio Mª Claret, Aretas, Audacto, Bernardo, Calvo, Evergislo, Fortunato, Félix, Jenaro, Maglorio, Marcos, Martín, Nicéforo, Petronila, Poncia, Proclo, Soterico, Séptimo, Valentín
La gota horada la roca, no por su fuerza sino por su constancia. Ovidio, Publius Ovidius Naso.(43 A.C.-17 D.C.); poeta latino
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Juego Patológico

¿Qué es el juego patológico?

El juego patológico, también llamado ludopatía, juego compulsivo, ludomanía, etc.; es un trastorno que consiste en perder el control de nuestros impulsos ante el juego o, de forma más sencilla, es un trastorno por el que nos volvemos adictos al juego.

Dentro de los tipos de juegos podemos distinguir entre aquellos que requieren una determinada habilidad, por ejemplo, jugar al fútbol, a la petanca, etc. y aquellos que denominamos juegos de azar, en los que el resultado no depende de las habilidades del sujeto, como jugar a la ruleta o al bingo.

Los juegos de azar que pueden acarrear problemas son los que llevan asociados una apuesta económica, como por ejemplo, los juegos en casinos, el bingo, las apuestas, jugar a las cartas, en las máquinas tragaperras, etc.

Los expertos estiman que en España hay unos 450.000 jugadores patológicos, de los que unos 350.000 serían jugadores patológicos de máquinas tragaperras; y que existen unos 750.000 jugadores problema, que son aquellas personas que no reúnen todas las características para ser considerados jugadores patológicos, pero cuyas vidas se ven afectadas por el hecho de jugar.

¿Quién puede convertirse en un jugador patológico y por qué?

No podemos decir a ciencia cierta que si una persona posee determinadas características se convertirá en un ludópata. Pero sí existen algunas situaciones que hacen que una persona tenga mayores posibilidades de presentar este trastorno. Según esto, si se es joven (entre 18 y 30 años), hombre, con un nivel educativo bajo o medio y pocos ingresos económicos se tienen mayores posibilidades de caer en la ludopatía; aunque son los hombres de mediana edad, casados, con un nivel educativo medio-alto y bajos ingresos, los que más acuden a recibir tratamiento.

No se ha detectado que el número de casos sea mayor entre amas de casa, jubilados o parados; si bien estos casos son más conocidos a través de los medios de comunicación, dado que las repercusiones del juego son más graves para ellos y sus familias, porque disponen de menos recursos e ingresos.

¿Por qué empiezan a jugar?

La aparición del juego patológico parece estar relacionada con la búsqueda de sensaciones, un alto nivel de ansiedad y un estado de ánimo deprimido. Entre las mujeres también destaca el hecho de sentirse solas.

Investigaciones recientes parece que apuntan a que según el tipo de juego, los factores que llevarían a una persona a convertirse en un jugador patológico serían diferentes.

¿Cuándo sospechar?

Es difícil saber el momento exacto en el que una persona deja de ser un jugador que corre el riesgo de convertirse en ludópata, para pasar a ser un ludópata propiamente dicho. Esto se debe a que la transición es progresiva.

Podemos sospechar que esa persona que juega habitualmente tiene un problema con el juego, en el momento en que empiece a:

  • Creerse que tiene unas habilidades especiales para ganar en el juego de azar en el que suela jugar (todos sabemos que estos juegos reciben el nombre de "juegos de azar", precisamente porque no intervienen en absoluto las habilidades de la persona que juega).
  • Creerse que tiene mucha suerte
  • Aumentar la frecuencia de juego.
  • Aumentar las pérdidas y el grado de endeudamiento.
  • No importarle lo que haya podido perder, sólo recalca lo que ha ganado
  • Inquietarse o irritarse si no puede ir a jugar (por ejemplo, no puede pasarse toda una tarde en casa, por lo que busca cualquier excusa para bajar a la calle, y si alguien intenta acompañarle se irrita o enfada pues quiere ir solo o sola)
  • Mentir sobre lo que juega o pierde
  • Distanciarse de amigos y familiares
  • Vivir pensando en el juego o en como obtener dinero para seguir jugando

En ocasiones, el jugador patológico también presenta otras adicciones, ansiedad y/o depresión. En algunos casos tanto la ansiedad como la depresión pueden ser la causa que lleva a la persona a convertirse en un jugador patológico. En otros, la depresión y/o la ansiedad aparecen después de que la persona se haya convertido en jugador patológico, debido a los problemas que acarrea el juego.

¿Por qué sigue jugando?

Para la persona que juega, este comportamiento tiene muchas consecuencias agradables que contribuyen a que lo mantenga. Por un lado la persona cree que va a ganar mucho dinero, y que con este dinero le van a respetar y apreciar más. Si cuando va perdiendo, de repente le toca un premio, vuelve a sentirse bien. Esta ganancia hace que no se fije en todo lo que ha podido perder antes y alimenta su esperanza de obtener nuevos premios, lo que hace que siga jugando.

Si la persona se pone a jugar tras una discusión, un mal día, un problema o porque se siente mal, y obtiene un premio que le hace olvidarse del enfado, estar más contento o sentirse mejor, no le importa lo que haya perdido, porque por fin le pasa algo bueno en todo el día. Así, cada vez que se encuentran mal juegan para aliviar estas sensaciones negativas. Entran en un círculo vicioso, cuanto peor se sienten más juegan, cuanto más juegan peor se sienten y, en consecuencia, más juegan.

Con el tiempo, empieza a asociar determinados sonidos, colores e incluso olores, a las sensaciones placenteras que le proporciona el juego. De esta forma, cada vez que ve o siente alguna de esas sensaciones, se acuerda del juego y le entran ganas de jugar.

El propio jugador cataloga su problema como de no tener solución. Cada vez que intenta dejar el juego y vuelve a recaer, la idea de que no tiene arreglo se confirma. Y ¿cómo va a luchar alguien que piensa que no tiene posibilidades de solucionar su problema?

 

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