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Viernes 24/03/17 SANTORAL:Agapito, Diego José de Cádiz, Dionisio, Epigmenio, Flavio, Latino, Marcos, Pigmenio, Páusides, Rómulo, Segundo, Seleucio, Severo, Simón, Timolao, Timoteo
Sólo la renovación puede mantener, el que se queda parado, se retrasa. Everhardus Johannes Potgieter.(1808-1875); escritor holandés
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LA HIPOCONDRIA:
diagnóstico y tratamiento

Según el diccionario de la Real Academia Española, la hipocondría es "una afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por la salud". Desde el punto de vista psicológico es la actitud que el individuo adopta ante la enfermedad. Un trastorno en el que la persona interpreta síntomas somáticos de depresión y ansiedad como enfermedad.

La interrelación existente entre hipocondría y ansiedad o depresión se centra en el hecho que el hipocondríaco, al ser una persona de baja autoestima, tiende a agrandar los aspectos negativos de la vida y a centrarse en sí mismo. De esta manera, estará más pendiente de sus ruidos corporales, leerá artículos y reportajes sobre medicina, verá todos los canales de televisión relacionados a la salud; por encima de relacionarse socialmente con amigos, familiares o compañeros de trabajo.

Para algunos médicos, la sobreprotección excesiva, la educación basada en el miedo, el padecimiento de alguna enfermedad grave durante la infancia, la muerte de alguna persona cercana o la convivencia con un familiar con una enfermedad terminal; son algunas de las causas que pueden producir el desarrollo de la hipocondría.

Debido a que el hipocondríaco le aterra estar enfermo o el sólo hecho de poder estarlo, lo que más miedo les causa son las patologías sin cura como ciertos tipos de cánceres, el Sida o las enfermedades del corazón.

Según estadísticas suministradas por Centros Hospitalarios de Estados Unidos y Europa, entre 4% y 9% de los pacientes que acuden al hospital lo hacen debido a síntomas hipocondríacos. Un síntoma es considerado hipocondríaco cuando se basa en sensaciones físicas vagas e imprecisas: venas dolorosas, corazón cansado, tos ocasional, etc.

Aunque la sintomatología más típica de este tipo de trastorno sea la sugestiva, acompañada generalmente de una alteración negativa del estado de ánimo, no hay que descartar que una persona hipocondríaca esté realmente enferma.

Para algunos médicos el hipocondríaco no es un enfermo imaginario ya que padece de un trastorno perceptivo, cognitivo y psicológico que reporta sufrimientos, disfunciones psico-fisiológicas, deterioro familiar y social, además de posibilidades de automedicación o iatrogenia.

Diagnóstico

La hipocondría hay que distinguirla de ser aprensivo; en la hipocondría el malestar es significativo y afecta la vida laboral, social u otras áreas importantes de la vida del sujeto.

Según la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, (CIE 10), publicada en 1992, para considerar a un paciente como hipocondríaco, éste debe estar convencido de padecer como máximo dos enfermedades graves y debe conocer, al menos, el nombre y sintomatología de una de ellas.

Igualmente, para decretar la enfermedad hay que observar que la duración del trastorno sea de al menos seis meses. Los médicos que tratan a pacientes con un posible caso hipocondríaco deben descartar primero que éste realmente no presente ninguna enfermedad física. Si después de realizar el descarte el paciente sigue presentando angustia y continúa en una perpetua auscultación, conviene estudiar la posibilidad de un trastorno psicológico.

En psiquiatría, la actitud hipocondríaca aparece como un síntoma en algunas formas de depresión endógena, especialmente en la melancolía involutiva (depresión de los ancianos). También puede adquirir en ciertos casos los rasgos de un desarrollo delirante, de contenido hipocondríaco, en la llamada paranoia hipocondríaca. Multitud de neuróticos, tanto histéricos, neurasténicos, como organoneuróticos y pacientes psicosomáticos, destacan en su cuadro clínico general la actitud hipocondríaca.

Tratamiento

Una de las terapias utilizadas con este tipo de pacientes es la Terapia de Apoyo, en la que se escucha atentamente todas las quejas del enfermo. Con este tipo de relación es posible lograr un vínculo estable que les permite mantenerse libres de la ansiedad, y evitar caer en el inútil ritual de rodar de una clínica a otra y de un médico a otro. Usualmente, las primeras intervenciones terapéuticas van orientadas a reducir los síntomas de ansiedad e incapacitación que se producen. Sin embargo, el tratamiento psicológico más eficaz en el caso de la hipocondría es la terapia cognitiva-conductual

Presentamos un detalle de las técnicas consideradas como más efectivas:

  • Técnica de reconstrucción cognitiva: esta terapia promueve la pérdida de la angustia y el miedo a la enfermedad que el hipocondríaco siente. Para conseguir la desaparición de estos temores se emplea la desensibilización en la imaginación a situaciones temidas y evitadas para que finalmente el paciente pueda acercase a ellas sin angustia y miedo.
  • Técnica de relajación: Debido a que la ansiedad puede originar manifestaciones que al final pueden atribuirse a enfermedades graves o incluso generarlas, la relajación ayuda a cambiar el foco de atención y orienta el pensamiento del paciente hacia temas menos dañinos, reduciendo así los temores existentes.
  • Técnica de la inundación imaginaria: consiste en visualizar los pensamientos y presentimientos negativos de enfermedades y la muerte como si realmente hubieran ocurrido. Este método sirve para afrontar directamente el miedo a la muerte, el envejecimiento y el posible rechazo de los demás.
  • Técnica paradójica: Se le pide al hipocondríaco que, mediante varias técnicas, se exponga voluntariamente a los síntomas y sensaciones temidas. De esta manera se busca que el paciente descubra que puede obtener cierto control sobre dichos síntomas y que aquellas que veía como señal de peligro, las considere ahora como completamente normales.
  • Técnica de asertividad: Esta técnica basa su terapia en mejorar la autoestima del paciente; se cree que en la medida que la persona logre ver el lado bueno de las cosas, mejorará su vida social y por ende su comunicación dejará de girar en torno a sus dolores y quejas.
  • Análisis y resolución de áreas conflictivas de la vida personal: en la terapia de esta técnica para el tratamiento de la hipocondría se busca tratar aspectos de la vida del paciente que se han visto afectados por alguna enfermedad o han incidido en la aparición de alguna afección.
  • Medicamentos: en algunos casos, los psicofármacos pueden ser de ayuda para atacar la sintomatología depresiva o de angustia excesiva; sin embargo, una vez que estos desórdenes psicológicos han sido controlados, es poco lo que los fármacos pueden hacer por el hipocondríaco.

Al inicio de las consultas terapéuticas el hipocondríaco debe asistir a la terapia una vez por semana, cuando el trastorno haya sido rehabilitado se espacian las visitas quincenalmente.

Concluyendo, podemos decir que la característica esencial de esta enfermedad más psicológica que fisiológica es la preocupación y el miedo de la persona a padecer una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal. Lamentablemente y paradójicamente, los hipocondríacos graves no suelen ir a consulta médica precisamente porque temen que le diagnostiquen una enfermedad.

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