Martes 23/09/14 SANTORAL:Adamnano, Albina, Andrés, Antonio, Benito, Constancio, Dona, Eresvida, Juan, Lino, Matusalén, Pasencio, Pedro, Polisena, Rebeca, Santina, Tecla, Ulpia Victoria
Inteligencia militar son dos términos contradictorios. Marx Julius - Groucho.(1895-1977) actor estadounidense
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¿Cómo se diagnostica el TDAH?

Los expertos establecen 14 síntomas que determinan si un niño sufre o no Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), un problema que afecta a alrededor de un cinco por ciento de la población infantil.

  1. Dificultad para permanecer sentado.
  2. Juega con manos y pies o se retuercen cuando están sentados.
  3. Dificultad para jugar con tranquilidad.
  4. A menudo habla excesivamente.
  5. Con frecuencia cambia de una actividad a otra sin acabar ninguna.
  6. Dificultad para mantener la atención mientras desarrolla tareas o juegos.
  7. Dificultad para seguir las instrucciones que se le dan.
  8. Se distrae con mucha facilidad cuando recibe estímulos del exterior.
  9. A menudo interrumpen a otros.
  10. Responden a cuestiones antes de que éstas se terminen de plantear.
  11. Dificultad para guardar el turno en actividades o juegos de grupo.
  12. Realizan actividades peligrosas sin valorar las consecuencias que pueden acarrear.
  13. Es normal que pierdan objetos necesarios para las actividades diarias.
  14. A menudo no parecen escuchar lo que se les está diciendo.

Uno de los problemas a la hora de saber si un niño presenta o no TDAH, es que todos los comportamientos que caracterizan a estos niños pueden estar presentes en niños normales. El problema radica en que en estos niños son más frecuentes y exacerbados. También puede ser que su hijo no reúna todos los requisitos para tener un TDAH, pero que por ello no deje de ser un niño especialmente difícil.

El TDAH es un trastorno de causa desconocida con la probable intervención de factores genéticos y ambientales, en el que existe una alteración a nivel central, manifestándose mediante un aumento de la actividad, impulsividad y falta de atención, y asociándose con frecuencia otras alteraciones. Es la causa más frecuente de fracaso escolar y de problemas de índole social.

El diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es complejo, y debe basarse en la evaluación realizada por un médico experto en el reconocimiento y tratamiento del mismo. Dicha evaluación debe obtenerse tanto de la observación de la conducta del niño como de la información obtenida de padres, colegio, otros familiares, etc.

¿Qué pueden hacer los padres?

Si bien es cierto que la educación que imparten los padres a este tipo de niños no es la responsable de su trastorno, un cambio en la forma de tratar al niño puede producir unos enormes beneficios tanto en él, como en el ambiente familiar. No es cuestión de que sean malos padres, sino de que las técnicas normales de educación no funcionan con estos niños, pues actúan sin pensar y el hecho de ofrecerles recompensas no parece estimularles igual que a otros chicos. Si se les pregunta que por qué han actuado de esa forma dirán que no lo saben, y estarán diciendo la verdad.

La rigidez, intransigencia y los castigos o el empleo de la fuerza, sólo empeorarán el problema y agravarán sus consecuencias.

Los padres suelen caer en la desesperación; no saber qué hacer es lo más frecuente. Creen haberlo intentado todo y no encuentran una solución. Ésta pasa por comportarse de otra manera: centrarse en lo que verdaderamente constituye un problema y no intentar cambiar todo a la vez.

Es muy importante la colaboración del colegio. Que el maestro conozca el problema y ayude al niño en el ámbito escolar, evitará bastantes de sus problemas escolares.

A veces, el grado de "desatención" y falta de concentración es tan grave que es necesario que tomen medicación (que indicará un psiquiatra o neurólogo), para que sea posible empezar a enseñarles técnicas útiles a la hora de comportarse.

Aunque el niño actúe antes de pensar, hay que hacerle responsable de sus actos. El TDAH no debe convertirse en una excusa que permita al niño hacer todo lo que quiera. Es importante que existan unas normas y el niño debe conocerlas, y se le deben repetir cuantas veces sea necesario para que aprenda a respetarlas.

¿Qué profesional me puede ayudar?

Son muchos los profesionales que le pueden ayudar, pues como se puede observar a lo largo de este artículo, este trastorno afecta a muchas áreas diferentes.

El primer paso consiste en obtener un buen diagnóstico. Pero el hecho de saber si el niño presenta TDAH o no (porque no cumpla con todos los requisitos necesarios), no es suficiente. Es esencial tipificar cuales son los problemas concretos del niño, tanto en el ámbito familiar, como en el escolar y en las relaciones con los demás.

Los tratamientos generales no sirven. Es necesario realizar un tratamiento ajustado a las peculiaridades concretas de cada niño y empezar a atajar los problemas poco a poco.

Entre los profesionales que le pueden ayudar se encuentran:

  • Neuropsicólogos, expertos en el diagnóstico y tratamiento del funcionamiento de la atención y la memoria.
  • Neuropsiquiatras, que pueden realizar el diagnóstico del trastorno por déficit de atención y, además, proporcionar medicación en los casos en que fuera necesario.
  • Psicólogos familiarizados con el TDAH, que pueden tratar los problemas emocionales, de comportamiento y de aprendizaje, así como ofrecer ayuda a los padres para que comprendan y conozcan el trastorno, aprendan a potenciar los puntos fuertes del niño y qué deben ignorar, cómo mejorar su autoestima, etc.
  • Logopedas, que pueden ayudarle con los problemas específicos de habla o escritura, etc.

No hay que olvidar que una de las partes más importantes del tratamiento son los padres. Ellos son los que más tiempo van a pasar con su hijo y los que más deberían aprender, guiados por los expertos, sobre este trastorno y cómo paliarlo. Tendrán que cambiar sus expectativas con respecto a su hijo y no pretender que sea el número uno de la clase. Premiarle por sus esfuerzos y no por sus resultados, y, sobre todo, aprender a ignorar sus fallos y a potenciar sus habilidades.

 

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