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Miércoles 18/01/17 SANTORAL:Amnonio, Atenógenes, Cirilo, Deícola, Faustina, Leobardo, Librada, Margarita, Moisés, Prisca, Sulpicio, Venerando, Volusiano
Son los problemas sin resolver, no los resueltos, los que mantienen activa la mente. Erwin Guido Kolbenheyer.(1878-1962); escritor alemán

RIO EBRO

El Gran Ebro, con sus 928 km, es el río más largo y caudaloso de España -y, de modo especial, de los que desembocan en el Mediterráneo. Como río cántabro es, también, el más largo e importante –y el único de sus ríos -salvo el pequeño Camesa que, a través del Pisuerga y el Duero, se va al Atlántico- que no desemboca en el Cantábrico. El Pico Tres Mares está en el origen de estas tres vertientes cántabras, y el Ebro, realmente, nace ahí –aunque, simbólica y oficiosamente, se localice su nacimiento, algo más abajo, en Fontibre (municipio de Campoo de Enmedio), a 6 kms de Reinosa, donde emanan aguas soterradas, procedentes de una parte del río Híjar, que nace 20 kms antes, de la unión de varios arroyos (municipio de Campoo de Suso); pero, es Fontibre -y el lugar llamado la Fuentona- el sitio ideal para considerar su origen; aquí, gracias a un pequeño azud en su comienzo –rodeado de un bosque de chopos, hayas y robles-, el río se presenta con rápida y abundante agua, alegrando el bello paraje –donde no faltan símbolos religiosos y profanos; lentamente desciende por una pequeña vega de aluvión, atraviesa núcleos urbanos (Salces y Nestares), ya bastante poblados y con alguna industria, para penetrar -canalizado, a veces- en la industrial ciudad de Reinosa -municipio independiente, pero capital, de hecho, de todo Campoo; y, antes de salir de ella, se le ha unido el Hijar, que también ha atravesado la ciudad. Las naves industriales del entorno se han beneficiado de los ríos, pero les han contaminado con sus residuos, no del todo depurados.

El Hijar, al principio baja rápido, como río de montaña -desde Tres Mares; desciende por Alto Campoo y después, en valle de inundación, ya más lento atraviesa pequeños pueblos, como el de Villacantid (con su románico -tan característico de la alta zona del Ebro) y, por Matamorosa, penetra en la Ciudad campurriana para unirse al Ebro. Ya más potente, atraviesa, haciendo meandros, una vega llana, surcada por la CN, la Autovía y el Ferrocarril, que unen Cantabria y la Meseta. Dejando a un lado a Bólmir (con su valioso románico), se ensancha por la cercanía del Embalse. A su derecha se ha formado una pequeña península -primera de otras que surgirán en el gran lago del pantano-, en frente, al sur, ha pasado cerca de las valiosas ruinas romanas de Julióbriga (en Retortillo –también, con su románico), para acercarse, en Arroyo, a la Presa que más contribuye a la estabilidad de este gran Embalse del Ebro (el primero de los tres de su recorrido); uno de los más grandes de España y el mayor de Cantabria –y no es todo de ella, un tercio pertenece a Burgos.

Se inauguró a mediados del pasado siglo (pero, desde 1913, venía su construcción y venían sus rechazos, por los daños que a sus gentes ocasionaba –más de 400 vecinos se quedaron sin su hogar, su iglesia y sus recuerdos); se prometió mucho, pero poco se cumplió –y los grandes beneficios aun se esperan; desde varias regiones -no sólo cántabras- se confía en un Bitrasvase. En las orillas de este gran lago, de 22 kms de largo – de oeste a este- bastantes pueblos, sin demasiado desarrollo, viven -los del norte, tienen más pastos y, en la orilla del sur, hay más bosques. Al norte está el municipio de Campoo de Yuso y al sur, los de Campoo de Enmedio y Las Rozas de Valdearroyo. Dos carreteras le recorren y comunican con las Nacionales que unen la región cántabra a la Meseta; la del norte del Pantano, más corta y rápida, sale a la altura del puerto del Escudo; por el sur, el ferrocarril de La Robla (o el Hullero, de León a Bilbao), que acababa de atravesar Valdeprado del Río, daba vida a estos pueblos –o facilitaba su emigración.

El Ebro abandona el Embalse en Arroyo y se dirige hacia el sur, entre los municipios citados, en estrecha cuenca que se irá cerrando, sin posibilitar carretera que le acompañe; después de dejar a su izquierda a Bustasur –precedido de una ferrería ruinosa, y con su bello románico rural-, y dejando a la derecha y en lo alto, el Monasterio de Montesclaros (que centra la devoción de la Merindad de Campoo Los Valles), se adentra en un largo cañón (el Cañón de Valdeprado del Río –el nuevo municipio que atraviesa), pasando por el típico y románico pueblo de Aldea de Ebro –con su puente y su molino-, hasta llegar al, no menos típico, conjunto rural de Bárcena de Ebro, donde desemboca el afluente Polla (río que baja, de Pozazal, dejando molinos en sus orillas –más de 20, en apenas 8 kms- y un bello y curioso pueblo –¡repleto de gatos¡-, Reocín de los Molinos; Ancera y Aroco han quedado arriba, en el cañón, en el mismo municipio; pero, en frente, ha comenzado uno nuevo, el mayor municipio de Cantabria, Valderredible (valle por excelencia del Ebro –de él le viene el nombre), que, en seguida, le recorrerá de oeste a este; antes, todavía, tiene una larga bajada hacia el sur; aunque, desde la incorporación del Pollo, se le ha abierto, un poco, la cuenca -y ya será Vaderredible en las dos orillas, pues el río divide en dos este largo municipio.

Al poco de dejar Cubillo de Ebro –a su izquierda- y, no lejos, a su derecha, Villanueva de la Nía (con valioso templo románico y su necrópolis alto-medieval), se le une el río Mardancho y, en cuenca más abierta, toma dirección este, atravesando, con acentuados meandros, todo el sur de Valderredible. En torno a ellos, una carretera atraviesa también el Valle, comunicando típicos pueblos -que agrupan sus casas a la manera castellana- y ricos en el arte que caracteriza a toda esta zona nórdica –a pocos, les faltarán iglesias y ermitas, románicas, o rupestres- y enmarcados en espléndidos parajes, que el río potencia: La Puente de Valle, Quintanilla de An, Campo de Ebro, Sobrepeña, Rebollar de Ebro, Polientes (su capital) -cercana está la Ermita de la Virgen de la Velilla, que se venera en todo el Valle-, Rijas, Ruerrero -con su puente y torre medieval-, Cadalso -con su pequeña ermita rupestre, en la misma carretera-, San Martín de Elines –con puente medieval y su pequeña Colegiata, el más famoso templo románico de la zona, y de gran valía para Cantabria-, Arroyuelos –con célebre ermita, también rupestre- y, finalmente, el último pueblo cántabro del Río, Villaescusa de Ebro. Al poco de pasarle, el Gran Río se encañona otra vez, con mayor estrechez y profundidad de valle -a penas si hay sitio para la carretera-, para mostrarnos, ya en Burgos, el impresionante paraje de los Cañones del Alto Ebro.

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